lunes, 22 de junio de 2009

ÁFRICA


ÁFRICA.
!Ay palomos y palomitas de plumas negras!.
que voláis y aterrizáis en esta tierra roja y negra;
de la selva.
Entre elefantes, leónes y jirafas se escuchan los sonidos
de los mbelas, balafónes, djembes y koras.
!Mujeres de chocolate!,
que mueven sus caderas.
Vestidos y faldas que representan todos los colores de mi gente.
Colores de la fauna y flora de la selva !mi tierra!.
!Àfrica de africanos!,
con dientes blancos como teclas de pianos.
Y con un piercing yo me atravieso las orejas, las cejas, la nariz
y de mi boca los dos labios.
Porque no quiero hablar, de aquello que tanto me hiere,
me duele e importa.
!Ay palomitas negras!,
que habéis nacido y que nacéis en esta tierra llamada !Africa.
De tantos animales, árboles y flores.
Y tan pocos alimentos que llevarse a la boca.
De tantos proyectos, de tantas organizaciones.
Me encuentro confundido.
Las palomitas negras se preguntan si en verdad
la Comunidad Internacional ha enviado lo prometido.
Estámos esperando la máquina, la herramienta, el utensilio.
No sé si se le habrá olvidado,
porque todavía no lo hemos recibido.
Sólo tenemos una aldea llena de barrigitas inchadas;
pechugitas vacias de palomas negras mal alimentadas.
Porque la comida no llega, no alcanza, quizás no ha sido embalada.
!Quizás, alguién!, todavía no ha pulsado la tecla del ordenador para enviarla.
A la palomita de pluma negra y barrigita inchada no le importaría
lamiar la lata que tú tiras a la basura todas las mañanas.
A la palomita negra y de barrigita inchada no le importaría
mirar en la basura para ver si encuentra algo;
una prenda para ponerse y que tú con tanta frecuencias tiras.
Y cuando la noche llega en la selva.
Su firmamento muestra sus estrellas, mezcladas con sus animales, pájaros y flores.
Así como las pechugitas vacías de las palomitas negras.
!Balónes y globos en la aldea!,
que no tienen nada que ver
con las fiestas, desfiles y cenas.
Y cuando la noche llega en Europa y América.
!Palomos y palomitas!,
como pavos reales se lucen y se pasean.
por las alfómbras rojas y rosas.
!Palomos y palomas de pechugas blancas, llenas y sanas;
de barrigitas duras y tersas.
Y mucho más lejos, en otro lugar; en la selva.
Un niño de carbón, cobre, acero y de hierro;corre y vuela
como si fuera una gacela.
Con dos hojas de papel en su mano, un pizarrín
y un bolígrafo bic medio atascado.
Saltea peligro en el camino a diario.
Tiene miedo del tigre,el león,la hiena
y de otros que escondidos detrás de los matorráles,
!camuflados!,se encuentran.
Hoy, como siempre ha llegado a casa jadeando.
Le ha dejado las cosas del colegio a su madre,
y con un trozo de pan en la mano se ha ido a su trabajo.
Sus herramientas son sus piernas, brazos y manos.
-Su elevador y ascensor?cabeza y cuello.
-Su sueño?, trabajar a tu lado, con el mismo sueldo que el de los pueblos demócraticos.
Y ya la jornada de trabajo ha terminado.
El niño gacela ha llegado a su casa/palacio.
Con las manos todavía sucias, sobre una manta que se encontraba dentro de la choza
del poblado.
Su cuerpo ha tirado.
Su mente se la ha entregado a su madre para que la guarde,
y se la devuelva otra vez, cuando se despierte por la mañana temprano.
Su conciencia la ha metido en una caja fuerte junta con muchas banderas,
alfombras rojas y rosas.
Para que!undía!,!un día! la abra los palomos y palomas
de pechugitas blancas.
!cuando tengan tiempo!, !lo crean conveniente!.
Globos, gacelas y banderas.
Los actores de mi aldea.
Alfombras rojas y rosas.
Los colores del suelo de mi choza.
El rojo y negro;
!los colores de una tierra, Àfrica!.
Y soy negro, color de chocolate;
con el sol me he peleado,
para que me deje en paz
y se marche a otra parte.
Para que no me quemes
ni me achicharres.
Y quiero hablar con la luna
para que me cubras
y mi color resalte.
Paraque me dé luz,
para que me alumbre
y ayude a encontrar la comida
de mi gente.
Para que me dé calor
y me abrace.
Versión original: Àfrica
El pensador.//