viernes, 22 de mayo de 2009

EL EMIGRANTE II

EL EMIGRANTE II.

Desde los pueblos a Madrid.De Madrid al cielo,
y desde el cielo al infierno/gloria.
En este dragón de hierro vamos montado;
y en los pasillos estrechos muchos van de pié.
Todos vamos apretujados.
Algunos tienen pasajes pero no tienen asientos reservados.
Viajan con billetes pero no tienen donde sentarse.
Y hace calor y casi todas las ventanillas se encuentran abiertas.
Para que entre un poco de aíre.Aíre que mezclado con el humo/
oscuro de carbonilla del dragón, se pega a la piel, te ensucias
dando la sensación que te has llevado varias semanas sin lavarte.

Todos estàbamos cansados del largo viaje.!Al fín hemos llegado!.
Las puertas del dragón se abrieron y todos nos montamos
en el autobús sin entender ni comprender a nadie.
Era el final y el principio del largo viaje.
Inmediatamente, el autobús nos transporta y nos conduce al trabajo;
y su gran escenario: ocho kilómetros y ocho puertas tienes,
por las que entraremos y por las que saldremos;
a la fábrica y a la calle.
Y en cada una de ellas, un guarda de verde uniformado
que controla por cámaras quienes entran y quienes salen.
Por la mañana, por la tarde, por la noche ,!A diario!.

!Y ya los españoles hemos llegado!.
Somos un grupo de unos cincuenta y tantos.
Algunos de la ciudad;pero la mayoría son del campo.
De piel tostada y sonrisa en los labios.
De brazos fuertes; criado en la naturaleza del campo.
Ya, en el recinto de la fábrica hemos entrado. Dentro de ella estámos.
Algunos nos mirábamos entre si como si quisieramos preguntarnos algo.
Otros miran y oyen los gritos y saludos que desde un alto bloque
con ventanas abiertas,que había al lado del camino nos estaban lanzandos.
Todos sorprendidos nos mirábamos y todos nos veíamos
con pijamas de rayas como si fueramos algo extraño.
Aquello era la bienvenida y el saludo de los emigrantes veteranos
a los otros que estaban llegando.
Los hijos,productos de las dictaduras del Mediterráneo.
Todos estabámos allí, representados:Los griegos,los portugueses, los españoles
y también los italianos.
Llenos de esperanzas y sueños.
De poder un día regresar.
Para poder volver a comenzar
lo terminado.

Y tantos peligros y tentaciones.
Y tantos acechos esperando.
Emigrantes de doble vida. "La Sra. del giro postal"que estaba en casa esperando.
Y la otra que todo nos ofrecía. Nos escuchaba, y nos daba
calor para continuar con la lucha de aquella tragedia
que nos estaba pasando.
!Para qué más tragedia el tener que dejar a tu país,
para poderte llevar un trozo de pan a la boca
y una barra debajo del brazo!.
!Vergûenza!.el de tener que escuchar de otra persona decirte:
!En tu país hay un Sr. que tiene los bolsillos llenos,y cada vez más y más!.
Lo escuchaba, te humillaba.
Pero como pobre y humilde emigrante no le contestaba,
!ni le decía nada!.
!A veces!, le podiamos decir
no escucho nada, debido al fuerte ruido de las máquinas.
!Pronto!Algunos dejaron el apartamento de la fábrica.
Desde la discoteca , algunos se marcharon a sus nuevos hogares,a sus nuevas casas.

Y son los brazos del hombre, los que hacen tan grandes fábricas.
De ocho puertas, de ocho kilómetros, de jardines, flores, oficinas y hospital.
De aquella sopa que parecía sangre.De aquella leche agria que tomabámos
para contra restar la química de la fábrica.
Muchas mañanas antes de entrar al trabajo y al pasar por sus jardines
ví conejos saltando, jugando.
Y muchas veces en el reloj de la fábrica ví un marcapaso en los corazónes de los españoles,
que controlaba y contaba el fuerte ritmo de producción en el trabajo.
Emigrantes que contra el reloj peleábamos en los turnos de día ,noche y de mañana.
!Así todos los días del año!.

Pronto aprendimos "Los varum?"Los por qué de la vida?.Y el concepto de sociedad seria.
Que nada tiene que ver con un toro corriendo en la feria; ni con cuatro procesiones corriendo
por las calles gritando clemencia.
Alguien un día dijo:"Arbeit macht frei".El trabajo no te hace libre.Libre eres cuando recibe el
sobre y te alcanza para comprar la camisa, los zapatos y los calcetines.
Libre eres cuando te besan porque te quieren.
Cuando te invitan al amor sin preguntarte lo que tienes.
Cuando no te dejan que invites,
porque todo el mundo tiene "lo suficiente".
Pronto con nuestros primeros sobres "los emigrantes compramos nuestra libertad".
Pronto los más jovenes, nos emborrachamos de amor.
De mujeres educadas y libres.
De mujeres de piernas tan largas como las calles de nuestros pueblos.
Pronto saboreamos el dulzor de la libertad en todas sus dimensiones; y aprendimos de los
valores de una sociedad seria.

Pero nunca jamás llegamos a olvidar nuestras raíces.Porque las raíces son los barrotes que
pertenecen a las cárceles de los emigrantes.
Emigrantes que quedaron atrapados por los hijos; y con el alma llena de pena.!No regresaron!.
Emigrantes que van y vienen y cuentan sus historias.
!Emigrantes todos y todas! que sueñan con su tierra.
!Emigrantes ricos en experiencias sin haber abierto un libro en la biblioteca;
porque no tuvieron la oportunidad ya que sus libros estaban cargados de miseria.
!Emigrantes de raíces, barrotes y cárceles!.

Versión original: El emigrante.
Autor: El pensador
Estocolmo, 22de mayo de 2.009