
Y no sé por qué deambulo?.
Y no sé por qué ando
por estas calles húmeda,
donde yo solo me hago preguntas.
El viento sopla en la noche oscura.
La farola se mece
y con su luz , el camino me indica.
Y es el rótulo de la calle
que sobre la pared cuelga.
Y que la puerta de entrada me indica.
Ni he estado , ni nunca estuve aquí antes.
Y tú me miras y yo te miro.
Yo te invito, y tú me ofreces algo
que yo a buscar no he venido.
No sé, por qué me abro.
No sé, por qué te cuento.
Nunca estuve contigo antes.
Nunca encontré nadie como tú,
que supieras escucharme.
Y te cuento mis aventuras,
mis cosas, !mi vida!.
Y tú, con leves movimientos
de cabeza! todo lo afirma!.
Siendo mis sentimientos
los que mezclados con el agua de la lluvia
lavan mis mejillas.
Y tú, me escucha y me responde
con una frase !la vida es dura!.
Como duras on las piedras de mi calle.
Las que la vida me llevó
a andar, andé y anduve.
!Y yo que he perdido, mi palacio!
!Y tu que has perdido tu alma,
en este rincón/confesionario
del olvido!Nos miramos!
Uno al otro afligidos.
Camino de sentimientos equivocados,
que nos ha llevado a los dos
al final de un camino,
que ha terminado.
Y yo me acuerdo de las noches rosadas,
y de las sábanas de satén envueltas en lianas.
Y de aquella mesa tan bién decorada.
Y tú, te acuerdas de tu chabóla y del lugar
donde no goteaba !en el que te acostaba!.
Y son mis hijos,! los que otros!. al colegio llevan.
Y mi interior se achicharra y quema.
Y tú, me responde preocupada
porque no sabes de los tuyos:
si tienen comida, ropa y cama.
Y al final de la noche,
embriagado/a, cuando la música calla
por última vez, nos miramos a los ojos
y a la cara.
Yo te entrego mi corazón.
Y tú me entregas tu alma
! tus entrañas!.
Y yo cojo mi camino
y mi mente se relaja.
Y tú, coje el tuyo
lleno de esperanza.
Versión original: Arturo//el pensador
